
La construcción de la identidad docente
El Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de UNIE reflexiona sobre su intervención en el Congreso EDUCA 2026, el impacto de la tecnología en las aulas y cómo formar a los profesores del futuro.
Tras su reciente nominación impulsada por sus propios estudiantes, Leopoldo Callealta Oña, Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de UNIE Universidad, aborda uno de los grandes debates de la educación actual: cómo se construye la identidad de un profesor en un entorno en constante transformación. Con motivo de su ponencia, "La construcción de la identidad docente: entre el reskilling y la vocación", el próximo sábado 24 de octubre en el Congreso de EDUCA 2026, Callealta nos comparte las claves de su charla sobre vocación, tecnología y compromiso pedagógico.
Del "saber una materia" a "sentirse y reconocerse como docente"
En el Congreso EDUCA abordarás la "construcción de la identidad docente", eje central de tu tesis doctoral. ¿En qué momento exacto un profesional pasa de saber una materia a sentirse y reconocerse como docente?
No creo que exista un instante único. La identidad docente se construye progresivamente y nunca termina de configurarse. Saber Matemáticas o Historia no implica automáticamente saber enseñarlas.
El cambio fundamental comienza cuando la pregunta deja de ser únicamente «¿qué sé yo sobre esta materia?» y pasa a ser «¿qué necesita hacer mi estudiante para aprenderla?». Ese desplazamiento aparentemente sencillo supone una transformación profesional enorme.
A partir de ahí, el aula confronta nuestras creencias con la realidad. Descubrimos que una actividad perfectamente diseñada puede no funcionar o que un grupo nos obliga a replantearnos la estrategia. La identidad profesional no es una etiqueta que se obtiene con un título; se construye analizando la propia práctica, cuestionándola y reconstruyéndola.
«Dejamos de dar clase y empezamos a reconocernos como docentes cuando la profesión empieza a formar parte de nuestra propia identidad.» — Leopoldo Callealta
Tecnología y pedagogía: La IA como medio, no como fin
En un contexto donde la inteligencia artificial y la digitalización avanzan rápidamente, ¿cómo equilibrar la actualización técnica con una identidad pedagógica sólida?
Precisamente entendiendo que la tecnología es un medio y no nuestra identidad profesional. La inteligencia artificial está modificando cómo diseñamos actividades, evaluamos y generamos contenidos. Ignorar esta transformación sería un error, pero asumir que innovar consiste únicamente en incorporar la última herramienta digital, también lo sería.
Los procesos de upskilling y reskilling son cada vez más necesarios para ampliar y reconstruir nuestras competencias, pero deben apoyarse sobre una base pedagógica firme. Antes de incorporar cualquier tecnología deberíamos preguntarnos: ¿esto mejora realmente el aprendizaje de mis estudiantes? Si la respuesta es no, no estamos innovando; solo estamos digitalizando una práctica existente.
La innovación educativa debe unir tecnología y pedagogía, pero la segunda marca siempre el propósito. Pueden cambiar las herramientas o las metodologías, pero el criterio docente, la ética, la capacidad de acompañar y el conocimiento disciplinar deben permanecer. La identidad docente no compite con la innovación: es la brújula que la orienta.
Preparar a los futuros profesores para la realidad del aula
¿Cómo traslada UNIE esta visión al diseño de sus grados y posgrados para evitar el "choque de realidad" al llegar a las aulas?
Existe una distancia inevitable entre aprender sobre educación y enfrentarse por primera vez a un aula real, pero nuestra responsabilidad como Facultad es reducirla al máximo. En UNIE trabajamos para aproximar la formación universitaria a los escenarios profesionales reales.
Esto implica:
- Reforzar la conexión entre teoría y práctica mediante la resolución de problemas educativos reales.
- Incorporar metodologías activas, simulación, inteligencia artificial y análisis de casos.
- Conceder a las prácticas en centros una dimensión verdaderamente formativa.
- Enseñar a gestionar la diversidad, planificar situaciones de aprendizaje y desarrollar criterio de uso tecnológico.
Queremos avanzar hacia un modelo donde el estudiante no termine su formación preguntándose solo qué contenidos ha aprendido, sino también «¿qué tipo de docente quiero llegar a ser?».
Dignificar la profesión docente
Vivimos un momento paradójico donde se exige más que nunca al profesorado. ¿Qué papel juegan los reconocimientos educativos como los Premios EDUCA?
Efectivamente, al docente actual le pedimos que domine su materia, innove, atienda a la diversidad, integre la tecnología y la IA, acompañe emocionalmente al alumnado e investigue. Por eso, estos reconocimientos van más allá del galardón individual: ayudan a hacer visible el valor social de enseñar.
Dignificar la profesión no significa construir un discurso romántico sobre la vocación. Significa reconocer su complejidad, exigir una formación rigurosa y generar condiciones para ejercer con calidad. Visibilizar estas trayectorias traslada un mensaje claro a las nuevas generaciones: ser docente es una profesión intelectualmente exigente, socialmente imprescindible y profundamente transformadora.
«Los estudiantes quizá olviden muchos de los contenidos que les enseñamos, pero difícilmente olvidarán cómo les hicimos sentir mientras aprendían.» — Leopoldo Callealta
Sostiene el compromiso con la enseñanza
A quienes están a punto de graduarse e iniciar su camino en las aulas, Leopoldo Callealta les aconseja no intentar ser el mismo docente durante treinta años: «Lee, investiga, fórmate, prueba, equivócate y comparte con otros profesores. La identidad docente no consiste en permanecer inmóvil, sino en evolucionar sin perder aquello que da sentido a nuestra profesión».
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