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¿Qué tipos de ortodoncias existen?

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UNIE Universidad

La ortodoncia ya no se entiende solo como ese tratamiento que muchos adolescentes llevaban durante años para corregir unos dientes torcidos. Hoy ocupa un lugar mucho más amplio dentro de la salud bucodental, porque la posición de los dientes y la forma en la que encajan los maxilares influyen en la masticación, la higiene oral, el desgaste dental e incluso en la comodidad al hablar o al cerrar la boca.

La demanda también ha cambiado. Cada vez más adultos se plantean mejorar su sonrisa, pero quieren hacerlo con tratamientos discretos, compatibles con su rutina y apoyados en una planificación precisa. Ahí entran en juego los distintos tipos de ortodoncias, desde los sistemas tradicionales con brackets hasta los alineadores transparentes o las técnicas pensadas para intervenir durante la infancia.

El interés no es menor. Una revisión sistemática publicada en 2020 estimó que la maloclusión afecta aproximadamente al 56% de la población mundial, con cifras que en Europa llegan al 72%. Esto ayuda a entender por qué la ortodoncia no debe verse como una cuestión puramente estética. En muchos casos, detrás de una sonrisa desalineada hay una mordida que no trabaja bien, una higiene más difícil o un desarrollo maxilar que conviene vigilar.

¿Qué es la ortodoncia?

La ortodoncia es la especialidad odontológica que estudia, previene y corrige las alteraciones en la posición de los dientes y en la relación entre los maxilares. Su finalidad es conseguir una boca más funcional, una mordida estable y una sonrisa armónica.

Durante años se ha simplificado mucho su papel. Se hablaba de “ponerse aparato” como si el tratamiento consistiera únicamente en mover dientes hasta que quedaran rectos. En realidad, el trabajo ortodóncico empieza mucho antes. Primero hay que estudiar cómo muerde el paciente, cuánto espacio hay en la arcada, qué relación existe entre el maxilar superior y la mandíbula, cómo están las encías y qué movimientos son viables sin comprometer la salud dental.

En una primera valoración, el especialista suele analizar varios aspectos clave.

  • Alineación dental y presencia de apiñamiento o espacios.
  • Tipo de mordida y forma en la que encajan ambas arcadas.
  • Relación entre maxilar y mandíbula.
  • Estado de encías, esmalte y piezas dentales.
  • Edad del paciente y posible crecimiento pendiente.
  • Hábitos orales que puedan influir en el tratamiento.

Para lograr los desplazamientos necesarios, la ortodoncia aplica fuerzas controladas sobre los dientes. Esas fuerzas pueden generarse mediante brackets, arcos, alineadores transparentes o aparatos diseñados para actuar durante el crecimiento. La elección depende del diagnóstico y de las características del paciente.

En los últimos años, la ortodoncia digital ha ganado mucho peso. Los escáneres intraorales, los modelos en 3D y los programas de planificación permiten estudiar el caso con más detalle y anticipar los movimientos. Esta evolución ha cambiado la forma de diagnosticar, comunicar el tratamiento y ajustar cada fase.

¿Qué problemas corrige la ortodoncia?

La ortodoncia puede corregir problemas muy visibles, como unos dientes apiñados, pero también alteraciones que pasan más desapercibidas y tienen impacto funcional. El apiñamiento dental es uno de los motivos más habituales de consulta. Aparece cuando falta espacio en la arcada y los dientes erupcionan girados, montados o fuera de su posición ideal. Además de afectar a la estética, puede dificultar el cepillado y favorecer la acumulación de placa.

También se tratan los diastemas, esos espacios entre dientes que pueden tener origen dental, óseo o estar relacionados con hábitos y ausencias dentarias. Otra situación frecuente es la mordida cruzada, que se produce cuando los dientes superiores no encajan correctamente por fuera de los inferiores. En niños, detectarla a tiempo puede evitar compensaciones o desviaciones mandibulares durante el crecimiento.

Al revisar una boca, el ortodoncista puede encontrar distintas alteraciones que conviene valorar en conjunto.

  • Sobremordida, cuando los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores.
  • Mordida abierta, cuando queda un espacio entre ambas arcadas al cerrar la boca.
  • Mordida cruzada, que puede afectar a un diente o a varios sectores.
  • Apiñamiento, muy vinculado a la falta de espacio.
  • Espacios interdentales, que pueden aparecer por distintas causas.
  • Alteraciones esqueléticas, cuando el problema está en la relación entre los maxilares.

Corregir estas situaciones puede mejorar la función masticatoria, facilitar la higiene y reducir desgastes irregulares. También hay un componente emocional evidente. En adolescentes, varios estudios han relacionado determinadas maloclusiones con una peor percepción de la calidad de vida oral, especialmente cuando afectan a la imagen de la sonrisa.

Tipos de ortodoncia

Los avances en materiales, técnicas y planificación digital han ampliado las opciones disponibles. Hoy existen tratamientos más discretos, más personalizados y mejor adaptados a diferentes momentos vitales. Aun así, no todos sirven para cualquier caso. La clave está en elegir la técnica que permita resolver el problema con seguridad y con una buena previsión a largo plazo.

Antes de decidir entre un sistema u otro, suelen pesar varios factores.

  • Complejidad del caso y movimientos dentales necesarios.
  • Edad del paciente y fase de desarrollo.
  • Prioridad estética durante el tratamiento.
  • Capacidad de mantener una buena higiene oral.
  • Constancia del paciente, especialmente en tratamientos removibles.
  • Presupuesto y duración estimada.

Ortodoncia con brackets metálicos

La ortodoncia con brackets metálicos sigue siendo una de las opciones más utilizadas. Consiste en adherir pequeños brackets a la cara externa de los dientes y unirlos mediante un arco que se va ajustando durante las revisiones. Ese arco transmite la fuerza necesaria para que los dientes se desplacen poco a poco.

Su principal fortaleza es la capacidad de control. Los brackets metálicos permiten tratar casos sencillos y también maloclusiones más complejas, por lo que siguen siendo una herramienta muy presente en la práctica clínica. Además, suelen tener un coste más accesible que otras alternativas estéticas.

Suelen recomendarse especialmente cuando se busca un tratamiento fijo, resistente y con gran margen de actuación clínica.

  • Casos con apiñamiento moderado o severo.
  • Mordidas que requieren movimientos dentales complejos.
  • Pacientes que prefieren no depender de quitarse y ponerse alineadores.
  • Tratamientos en adolescentes, donde la resistencia del sistema puede ser una ventaja.
  • Situaciones en las que el presupuesto es un factor relevante.

La parte menos cómoda está en la visibilidad y en la higiene. Al ser un sistema fijo, exige una limpieza meticulosa alrededor de brackets y arcos. Si el cepillado no es adecuado, pueden acumularse restos de comida y placa con más facilidad. También es normal que aparezcan pequeñas molestias durante los primeros días, hasta que la boca se adapta.

Ortodoncia estética con brackets cerámicos o de zafiro

Los brackets cerámicos y los brackets de zafiro nacen para responder a una preocupación muy común en pacientes adultos, la visibilidad del tratamiento. Funcionan de forma parecida a los brackets metálicos, pero están fabricados con materiales más discretos y cercanos al color del diente.

Los brackets cerámicos suelen tener un tono similar al esmalte. Los de zafiro son translúcidos y se integran mejor visualmente, sobre todo en sonrisas claras. Esta alternativa permite mantener las ventajas de un tratamiento fijo, pero con una presencia mucho más suave en la boca.

Pueden ser una buena opción para quienes buscan equilibrio entre estética y control clínico.

  • Pacientes adultos que quieren una ortodoncia menos visible.
  • Personas que necesitan un sistema fijo, pero prefieren evitar el aspecto metálico.
  • Casos en los que la precisión de los brackets sigue siendo importante.
  • Tratamientos en los que la imagen durante el proceso tiene un peso especial.

Conviene, eso sí, ser realista. Estos sistemas pueden requerir más cuidado que los metálicos. Algunos elementos pueden teñirse con determinados alimentos o bebidas, y los materiales pueden ser algo más delicados. Para muchos pacientes, ese pequeño esfuerzo compensa por la mejora estética durante el proceso.

Ortodoncia invisible

La ortodoncia invisible utiliza alineadores transparentes hechos a medida. El paciente va cambiando de férula según la planificación marcada por el especialista y cada alineador produce movimientos progresivos en los dientes.

Su atractivo es evidente. Los alineadores apenas se ven, pueden retirarse para comer y facilitan la higiene diaria. Esto último es importante, porque el paciente puede cepillarse y usar seda dental sin tener que limpiar alrededor de brackets o arcos. Una revisión paraguas publicada en 2023 apuntó que los alineadores transparentes se asocian a mejores condiciones periodontales que la aparatología fija en pacientes en tratamiento ortodóncico.

Esta opción suele encajar bien cuando el paciente busca comodidad en su rutina diaria.

  • Permite comer sin restricciones asociadas al aparato.
  • Facilita el cepillado y la limpieza interdental.
  • Resulta más discreta.
  • Puede planificarse digitalmente desde el inicio.
  • Requiere revisiones y seguimiento, aunque con una experiencia menos invasiva para muchos pacientes.

Ahora bien, la ortodoncia invisible depende mucho de la constancia. Si los alineadores no se llevan las horas indicadas, el tratamiento pierde eficacia. Tampoco todos los casos son igual de sencillos con férulas. Hay movimientos que pueden requerir ataches, elásticos u otros recursos, y otros casos en los que un sistema fijo puede ofrecer mayor control.

Ortodoncia lingual

La ortodoncia lingual coloca los brackets en la cara interna de los dientes, la que queda orientada hacia la lengua. Desde fuera, el tratamiento pasa prácticamente desapercibido. Por eso suele interesar a pacientes que necesitan una técnica fija, pero quieren una solución muy discreta.

Su planificación es más exigente que la de otros sistemas. Al trabajar en la parte interna de los dientes, el especialista necesita una gran precisión y el paciente debe asumir un periodo de adaptación. Al principio pueden aparecer molestias en la lengua o pequeñas dificultades al pronunciar algunos sonidos.

Sus principales ventajas están muy vinculadas a la estética y al control del tratamiento.

  • Es prácticamente invisible desde el exterior.
  • Permite trabajar con aparatología fija.
  • Puede ser útil en pacientes que no quieren alineadores removibles.
  • Mantiene un alto grado de personalización.
  • Evita colocar brackets en la cara visible de los dientes.

También requiere una higiene cuidadosa. La zona interna de los dientes es menos visible y puede resultar más incómoda de limpiar. A pesar de ello, para determinados perfiles es una opción muy atractiva, porque combina discreción y control clínico.

Ortodoncia interceptiva en niños

La ortodoncia interceptiva en niños se aplica durante la etapa de crecimiento, cuando todavía conviven dientes de leche y dientes definitivos. Su objetivo es guiar el desarrollo de los maxilares y corregir problemas que, si se dejan avanzar, pueden ser más difíciles de tratar después.

La American Association of Orthodontists recomienda que los niños tengan una primera revisión con el ortodoncista antes de los 7 años. A esa edad ya es posible detectar señales relevantes, como falta de espacio, mordidas cruzadas, hábitos orales persistentes o alteraciones en el crecimiento de los maxilares.

Hay señales que pueden indicar la conveniencia de una valoración temprana.

  • Pérdida prematura o tardía de dientes de leche.
  • Dificultad para morder o masticar.
  • Mordida cruzada, abierta o muy profunda.
  • Respiración oral frecuente.
  • Succión del dedo más allá de edades tempranas.
  • Mandíbula desviada al cerrar la boca.
  • Falta evidente de espacio para los dientes definitivos.

Este tipo de ortodoncia puede utilizar aparatos removibles, expansores o dispositivos funcionales, según el caso. A veces sirve para simplificar un tratamiento posterior. En otras ocasiones, evita que una alteración se consolide. Lo importante es entender que no todos los niños necesitan ortodoncia temprana, pero algunos sí se benefician mucho de una intervención a tiempo.

En UNIE Universidad entendemos que la ortodoncia actual exige mirar más allá del aparato elegido. Hablamos de diagnóstico, biomecánica, planificación digital y seguimiento clínico. Por eso, conocer los diferentes tratamientos ayuda también a valorar la importancia de una formación especializada. El Máster de Formación Permanente en Ortodoncia Digital y Técnicas Avanzadas en Madrid permite profundizar en una disciplina que evoluciona rápido y que necesita profesionales capaces de combinar criterio científico, precisión técnica y una atención cercana al paciente.

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